martes 10 de noviembre de 2009

PABLO DE ROKHA

Carlos Díaz Loyola, pseudónimo del poeta.
Nació en Licantén, localidad de la VII región, Chile, un 17 de octubre de 1894 y se suicidó en Santiago, Chile, el 10 de diciembre de 1968.

Sus Primeros años transcurrieron, en su mayor parte, en la zona central donde acompañó a su padre, José Ignacio Díaz, en variados y esporádicos trabajos de administrador de fundos o jefe de aduanas y de límites cordilleranos. De esta manera se forjó el poeta que produjo una de las obras más polémicas de las vanguardias latinoamericanas de comienzos del siglo XX.

Sufrió el rechazo de sus educadores, tanto en la Escuela Pública N° 3 de Talca, como en el Seminario Conciliar de San Pelayo, del que fue expulsado por leer y compartir con sus compañeros -quienes lo apodaban el Amigo Piedra-, libros considerados de autores blasfemos, Esta expulsión fue la oportunidad para que el poeta emigrara a Santiago y trabara amistad y relación con otros intelectuales vanguardistas de la época, como Pedro Sienna -también cineasta-, Ángel Cruchaga Santa María y Vicente Huidobro, entre otros. Su obra "El folletín del Diablo", al que le precede un extenso poema paródico titulado "Sátira".

Posteriormente fundó su propia editorial.

Pablo de Rokha participó del movimiento anarquista y también se sumergió en la lectura de los “malditos”, sobre todo Friedrich Nietzsche en filosofía, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud y el Conde de Lautréamont en poesía.

Bibliografia:

El amigo Piedra-(1989)
Mundo a mundo-(1967)
Estilo de masas-(1965)
China Roja-(1964)
Canto de fuego a China Popular-(1963)
Acera e invierno-(1961)
Genio del pueblo-(1960)
Idioma del mundo-(1958)
Neruda y yo-(1955)
Antología-(1954)
Arte grande o ejercicio del realismo-(1953)
Fuego negro-(1953)
Funeral por los héroes y los mártires de Corea-(1950)
Fusiles de sangre-(1950)
Arenga sobre el arte-(1949)
Carta magna del continente-(1949)
América: los cinco estilos del Pacífico-(1948)
Poemas continentales-(1945)
Canto al ejército rojo-(1944)
Morfología del espanto-(1942)
Cinco cantos rojos-(1938)
Gran temperatura-(1937)
Moisés-(1937)
Oda a la memoria de Máximo Gorki-(1936)
Jesucristo-(1935)
Ecuación-(1929)
Escritura de Raimundo Contreras-(1929)
Heroísmo sin alegría-(1927)
Cosmogonía-(1925)
Los gemidos]]-(1922)
Sátira-(1918)
Versos de la infancia-(1916)


RETRATO DE MUJER

Pequeña ~ pequeña y sutil, morenita como las esposas de "La Biblia" o los lirios
dilectos del Ganges, graciosa, melodiosa, misteriosa, llena de innumerables destinos augustos, egregios, y pálidas adivinaciones, humilde en su virtud, humilde y humilde, grandes los negros ojos negros, chiquito el pie, anda por las vías eternas acariciando los acontecimientos rientes, las desgracias que visten mortuorios lutos amarillos, el gesto fluvial de los llantos, el gesto fluvial de los llantos, la montaña, y el insecto maximalista, ácrata o filósofo, acariciando, acaparando la vida y los sepulcros con mimos de gatita joven.

En aquel montoncito de carnes sumisas, humanas, heroicas, florales, viajeras, canta el ilustre mar, la tierra orlada de trigales intermitentes o sonoros nidos, los cándidos cielos musicales, Dios, Satanás, el viejo instinto negro que sonríe a la nada desde los subterráneos del hombre y la materia.

Se parece a las banderas del pueblo: el modestísimo olor a gestos rurales, la religiosidad honrada y honesta que diluye su ateísmo profundo
como las aguas eternas de las tumbas, su ateísmo, lo ensimismado, lo virtuoso, l0 tranquilo de las diarias maneras exteriores, el sentido de la divinidad aureolando sus huesos a cada instante del a cada instante, tienen un no sé qué tan evangélico que evoca, ¡oh!. que evoca la leyenda del lugar...

Diríase que viene saliendo de la escuela, seriecita y juguetona, juguetona y seriecita, seriecita y juguetona, diríase que viene saliendo de la escuela con el hijo en los brazos precoces, pueriles... "nenito, peladito, chucurrutito", así le dice a la guagua de meses... él contesta sonriendo, sonriendo: "a... gu... u... u..." y los dos se conocen ha setenta mil años, por lo menos.

A orillas de los campos floridos, apostólicos, su actitud llena de árboles y agua se define ruidosamente; ¡qué alegres van los zapatitos blancos por el camino real atardeciendo!... La silueta maravillosa, fina y triste, fina, fina y triste, sus líneas intelectuales, imperial-ideales, dilectas, como de dulce y grave pastorcita ingenua que fuese princesa ignorándolo, ilustran el tema agrario, sacratísimo, cual una flor el frac del héroe; ella adaptó los últimos refinamientos a las yerbas honorables, burguesas, la elegancia del encaje albo sobre las túnicas crepusculares al fervor doloroso del grande poema de la agricultura.

Suave, suave, suavemente suave, ambula como ola sonámbula insinuando apenas su alma enorme, palpa las cosas, y las cosas vibran lo mismo que arpas naturales, pisa y el pie celeste roza los fenómenos cual una luz la cara de un difunto, sonríe y se ilumina el turbio-mundo, piensa, y entonces un olor a violetas claras inunda el universo, las figuras se hacen suavidad, los geométricos triángulos objetivos esconden las garras estridentes, oblicuas, y unas canciones blancas, como arpas blancas, juegan alegremente con los pájaros nuevos.

Mujercita al rojo es, mujercita al rojo; caldea el amor sus entrañas adolescentes, las menudas manos le arden, el sangriento clavel de los labios calcina los vagos suspiros innumerables, ondula el vientre como sementera, tiemblan los pechos cual floridas torres que se incendiasen al crepúsculo, las pupilas van agrandando y van horadando la tierra y florecen lágrimas y besos, florecen, florecen; dos verdes ojeras invaden su cuerpo anulándolo, borrándolo, eliminándolo y los pies, riendo al mar de libres cabellos anochecidos, fluctúan por el aire minúsculos, precisos, minúsculos de minúsculos...

Un gigante ritmo sobrenatural preside sus actos e imágenes; asombra lo equilibrado de su espíritu, práctico y romántico, romántico y práctico, artistísimo cantor de las pequeñas formas cuotidianas, y al que incendia los huesos el fatal ensueño fatal, la vieja ilusión que viene saliendo de los manicomios con la verdad en un trapito; ama lo lógico en las cosas, el inconmensurable absurdo local de las ideas y es prudente como las golondrinas, porque realiza lo heroico.


LA FORMA ÉPICA DEL ENGAÑO

El mundo no lo entiendo, soy yo mismo
las montañas, el mar, la agricultura,
pues mi intuición procrea un magnetismo
entre el paisaje y la literatura.

Los anchos ríos hondos en mi abismo,
al arrastrar pedazos de locura,
van por adentro del metabolismo,
como el veneno por la mordedura.

Relincha un potro en mi vocabulario,
y antiguas norias dan un son agrario,
como un novillo, a la imagen tallada.

Un gran lagar nacional hierve adentro,
y cuando busco lo inmenso lo encuentro
en la voz popular de tu mirada.